Comunidad

A dos años del huracán María: ¿se han transformado las universidades?

 

Han pasados dos años desde que Puerto Rico experimentó los vientos de hasta 190 millas por hora (mph) del huracán María, pero las transformaciones que requiere el sistema universitario de la Isla siguen siendo tan necesarias desde que afloraron aquel 20 de septiembre de 2017.

De acuerdo con el presidente de la Universidad del Sagrado Corazón, Gilberto Marxuach, la experiencia vivida a raíz del fenómeno atmosférico ha presentado la necesidad de un sistema de educación que se amolde a las realidades y necesidades de los estudiantes.

“Aprendimos mucho sobre cómo la universidad debe evolucionar del modelo de hoy, con un horario rígido, a lograr flexibilidad en la operación de la universidad para acoplarnos a la necesidad de los estudiantes”, expresó Marxuach a UN SOLO LATIR.

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“Eso fue un número altísimo, en gran medida porque pudimos ser flexibles. Ahí hay una lección”, comentó Marxuach. (Gráfica: Un Solo Latir).

Sin embargo, las alternativas que han comenzado a evaluar en Sagrado no responderán solamente a situaciones relacionadas con eventos atmosféricos, sino que servirán para acoplar los cursos a los compromisos profesionales de cada estudiante. La institución, ubicada en el corazón de Santurce, ausculta la posibilidad de transmitir y grabar las clases, además de ofrecer los mismos cursos en diversos horarios para aquellos que no puedan asistir a su sección. 

“Todavía estamos trabajando en cómo hacemos esos acoplamientos, porque la realidad es que nuestros estudiantes tienen uno, dos o hasta tres trabajos y persiguen otros proyectos importantes”, añadió el presidente de la institución.

Asimismo, el presidente de la Asociación de Profesores Universitarios (APPU), Ángel Rodríguez, coincidió en la necesidad de evaluar nuevos métodos de aprendizaje a distancia para amoldar la educación universitaria a las necesidades de cada estudiante. 

“Las situaciones que son problemáticas siempre abren la puerta para construir cosas nuevas. (El huracán) María permite a los profesores y a las universidades empezar a evaluar asuntos de educación a distancia a través de las redes sociales y qué se empieza a hacer con la gente que no puede llegar a la universidad aún después que tenemos los servicios básicos”, comentó el profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey. 

Según Rodríguez, la necesidad de repensar el modo de ofrecer cursos en las universidades surge en el proceso de restablecer las labores luego del paso del huracán María por Puerto Rico, además de que  “la universidad tuvo que ponerle una cara humana a los estudiantes” por la magnitud del evento y sus consecuencias. 

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La cantidad de estudiantes que se dieron de baja fue anunciada por el entonces presidente interino de la institución, Darrel Hillman Barrera. (Gráfica: Un Solo Latir).

“Entiendo que se está dando el cambio, aunque pienso que va demasiado lento para como se debe dar. Pienso que la situación que se vivió con María nos obliga a hacer modificaciones. No es una situación de que queramos o no”, afirmó el profesor.

Abogan por una universidad integrada a la comunidad

Por otro lado, tanto Marxuach como Rodríguez, establecieron que las enseñanzas del evento atmosférico prepararon el terreno para que las universidades entablaran una mejor vinculación con la sociedad. Para ambos, el objetivo de las instituciones de educación superior debe ser ayudar a las comunidades y fomentar la organización comunitaria y la autogestión.

“Hay que repensar la universidad y, aunque no ha pasado todavía, estamos en la obligación de repensar la universidad más allá de los portones. Hay que integrarla a las comunidades”, precisó Rodríguez, quien ofrece cursos de sociología en la UPR de Cayey.  

Varios de los esfuerzos del sistema público universitario de Puerto Rico estuvieron en su mayoría atados con la Escuela de Arquitectura, que se dedicó a reparar estructuras en Río Piedras, reconstruir techos, construir casas en comunidades de bajos recursos económicos y diseñar hogares resistentes a eventos atmosféricos.

Por su parte, Marxuach instó a las universidades a preguntarse cómo pueden ayudar a las comunidades cercanas a sus instalaciones a desarrollarse, crecer de manera sostenible y atender sus retos y necesidades de la forma más independiente posible. 

El presidente de la universidad santurcina indicó que un ejemplo de la cercanía que debe tener una institución con la comunidad es el proyecto Nuestro Barrio, una iniciativa de Sagrado dirigida al desarrollo del Distrito Cultural de Santurce. Este proyecto se expandió tras el paso del fenómeno natural para apoyar el desarrollo de pequeñas empresas y organizaciones, que a su vez apoyen el avance de la comunidad.

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Los voluntarios de Sagrado Contigo se organizaron para repartir productos de primera necesidad a las comunidades aledañas a la institución. (Archivo / Un Solo Latir)

“(Las universidades) debemos tener una presencia más robusta, permanente y sostenible para ayudar a comunidades a desarrollarse y progresar de modo estable. Ese es el segundo gran aprendizaje importante”, dijo Marxuach, destacando también el esfuerzo del proyecto Sagrado Contigo, que recorrió la isla ayudando a los damnificados por los huracanes Irma y María.  

Ambos funcionarios coincidieron en que las transformaciones en las universidades son necesarias. Y, aunque estas reformas tomarán un tiempo, vendrán a cambiar considerablemente la manera en la que las universidades operan actualmente. 

 

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